Es muy probable que sólo vayas a tomar una vez en la vida la decisión de instalar en tu hogar o para tu negocio un sistema de recogida y aprovechamiento de agua de lluvia.
Se trata de una inversión que debe ser rentable y que debes poder amortizar con el paso de los años. Una inversión que, además, debe aumentar el valor del edificio y del terreno en el que el sistema esté instalado.
En los sistemas de recogida, las cisternas van soterradas y deben durar decenios. Si una cisterna subterránea se deteriora, tiene fugas o se daña, no es tan sencillo sustituirla por otra. En estos casos, el coste económico y de tiempo que supone desenterrarla y volver a montar una nueva es considerable.
Por estos dos motivos, la calidad de la cisterna es el factor más decisivo a la hora de elegir entre uno u otro sistema.